viernes, 1 de julio de 2011

Investigadores encontraron ojos fósiles de 515 millones de años


Pertenecen a un artrópodo marino hasta ahora desconocido.

Están formados por más de 3.000 pequeñas lentes.


Un equipo internacional de investigadores encontró siete ojos fósiles de más de 515 millones de años y con una complejidad altísima ya que están formados por más de 3.000 pequeñas lentes; pertenecen a un artrópodo marino hasta ahora desconocido y con un modo de vida similar al de la langosta.

El descubrimiento, llevado a cabo en rocas de la localidad de Emu Bay Shale, en Isla Canguro (Australia), fue publicado en el último número de la revista Nature y demuestra, según sus autores, que algunos de los primeros animales adquirieron rápidamente una visión muy desarrollada, lo que no era conocido.

La Tierra tiene 4.500 millones de años y en los primeros 4.000 millones la vida existente era unicelular (principalmente bacterias). Los organismos multicelulares no aparecieron hasta hace unos 550 millones de años, en lo que se conoce como “explosión” de biodiversidad del Cámbrico (primer período geológico del Paleozoico), un evento evolutivo que marcó entre 540 y 520 millones de años atrás la aparición de casi todos los grupos de animales.

Los ojos encontrados se estiman que tienen 515 millones de años, miden un centímetro de diámetro y están formados por 3.000 lentes (la mosca del vinagre posee 800 y las libélulas unas 30.000), lo que le daba al artrópodo una visión muy aguda, explicó Diego García-Bellido, investigador del Centro Superior de Investigaciones Científicas de España en el Instituto de Geociencias.

La supuesta visión

Las lentes, señaló, producen cada una un píxel de resolución visual, lo que quiere decir que el artrópodo al que perteneció uno de los ojos encontrados en Australia “veía el mundo con una resolución de más de 3.000 píxeles por cada ojo”.

Además, otras de las cualidades de estos ojos -los más antiguos del mundo de esta complejidad- es que poseían una zona con las lentes más grande, lo que le confería una mayor capacidad de visión en ambientes de poca luminosidad.

La visión es un arma muy poderosa, recordó el investigador, quien dijo que este descubrimiento demuestra el nivel de complejidad al que habían llegado los ojos de los artrópodos en tan poco tiempo después de la “explosión” de biodiversidad.

Los ojos se encontraron separados del resto del cuerpo, pero posiblemente correspondían a una criatura marina grande y activa, similar a una langosta, relató el investigador del CSIC.

Los paleontólogos desconocen el tipo de artrópodo al que pertenecieron y descartan, por sus características complejas de visión, que los ojos pudieran corresponder a la mayoría de artrópodos típicos de esa zona, por lo que se trata de una especie inédita.

Fuente: cooperativa.cl 29 de Junio de 2011.