miércoles, 12 de noviembre de 2014

Paleontólogo descubre fósiles de 500 mil años en Argentina



Los restos óseos fueron encontrados en en la ciudad costera de Mar del Plata, y pertenecerían a un oso perezoso gigante.

Un argentino aficionado a la Paleontología descubrió los restos fósiles de un oso perezoso gigante de unos 500.000 años de antigüedad mientras cavaba un pozo en el fondo de su casa, situada en la ciudad costera de Mar del Plata, informaron hoy medios locales.
 
Fuentes del Museo de Ciencias Naturales Lorenzo Scaglia confirmaron que el paleontólogo aficionado, llamado Carlos Manduga, encontró de manera accidental el cráneo, algunas vértebras cervicales, el radio y costillas fosilizadas de dicha especie animal.

“Los restos paleontológicos tienen unos 500.000 años de antigüedad y son de un Scelidotherium leptocephalum, perezoso terrestre gigante”, indicó a los medios la directora del museo, Analía Verón.
Según explicó Manduga a las autoridades del museo, golpeó con su herramienta un objeto contundente mientras cavaba el pozo y al limpiarlo descubrió los restos óseos.

Verón destacó que los osos perezosos como el encontrado tenían grandes garras que “utilizaban para excavar amplios túneles de más de 1 m de diámetro y decenas de metros de longitud, llegando a formar verdaderas ciudades subterráneas”.

Manifestó, además, que la extinción de esta especie está relacionada con “los cambios climáticos y la sobre-caza humana, hace 8000 años”.

Alejandro Dondas, jefe técnico de la División Paleontología del museo, precisó que es “habitual” encontrar piezas así en la zona, pero este hallazgo es especialmente importante ya que el haber encontrado el cráneo del animal con sus dientes permitirá “conocer mucho, casi como tener su DNI”.

Los primeros restos fósiles atribuidos a esta especie de osos perezosos gigantes fueron descubiertos por Charles Darwin en la localidad de Bahía Blanca, en la Provincia de Buenos Aires, durante los viajes que realizó entre 1833 y 1835 al sur argentino abordo de la corbeta “HMS Beagle”.

Fuente: EFE. 25 de Octubre de 2014.

viernes, 10 de octubre de 2014

Arte rupestre en Indonesia de 35.000 años



Nota del editor del blog: Esta interesantísima investigación aparecida en la revista Nature y difundida en diversos medios de comunicación tiende a relativizar la impronta cultural de la Europa Paleolítica. Sin embargo, algunos puntos de la mayor trascendencia quedan abiertos: En primer lugar se reconoce que “la capacidad artística fuera un patrimonio común de la humanidad que salió de África hace 50.000 años para extenderse por todo el planeta”. ¿Por qué sucedió esto sólo fuera de África? En segundo lugar, la cronología asignada no deja de ser relativa: ¿Acaso estas mismas expresiones culturales no se descubren en la Patagonia? –Pero claro, el dogma arqueológico-historiográfico ha cimentado el origen en África del hombre y su extensa migración siendo América del Sur la última región en ser habitada… – ¿Cuál es su real antigüedad en América del Sur? Por último, resulta una posibilidad concreta que estas manifestaciones culturales de tan gran similitud en la Patagonia, Europa y el sudeste de Asia posean no sólo una asociación mágico-religión si no también, un mismo origen.  

 

Las cuevas españolas y francesas pierden el récord de antigüedad de las primeras manifestaciones creativas de la humanidad.

¿Qué tuvo Europa de especial? Es la pregunta que llevan un siglo haciéndose los estudiosos de la evolución humana, desconcertados por la temprana aparición en las cuevas europeas –hace 35.000 o 40.000 años— de un arte tan sinóptico, elegante y luminoso que revelaba por sí mismo la evolución de una mente humana moderna, la llegada al mundo de nuestra especie. ¿Qué tuvo Europa de especial? Hoy tenemos la respuesta: Nada. Porque los humanos de aquella época estaban pintando en las cuevas de Indonesia un arte en todo comparable al europeo. Y al mismo tiempo, si no antes.

Los científicos consideran probable ahora que la capacidad artística fuera un patrimonio común de la humanidad que salió de África hace 50.000 años para extenderse por todo el planeta. Es el fin de laexcepción cultural europea de la Edad de Piedra. El arqueólogo Maxime Aubert y sus colegas de las universidades de Griffith en Gold Coast y Wollongong en Nueva Gales del Sur, ambas en Australia, y el Centro Nacional de Arqueología en Yakarta, Indonesia, han datado una serie de doce impresiones de manos (estarcidos) y dos dibujos figurativos de animales hallados en siete cuevas de las calizas (karsts) de Maros en la isla indonesia de Sulawesi. Y se han llevado una sorpresa descomunal al ver que datan de al menos 35.000 o 40.000 años atrás, y por tanto son contemporáneas –si no anteriores— a las primeras manifestaciones artísticas de las cuevas francesas y españolas que han asombrado a expertos y legos durante más de un siglo.

Las técnicas clásicas de datación, como el Carbono 14, sólo sirven para residuos orgánicos, lo que no es el caso de estas pinturas realizadas con pigmentos minerales. La existencia de arte rupestre en las cuevas kársticas de Sulawesi era conocida desde hace cerca de cincuenta años, pero los arqueólogos estaban profundamente confundidos sobre su edad: Pensaban que no tenían más de 10.000 años.

No porque las hubieran datado, sino porque suponían que ninguna pintura podía sobrevivir en esas paredes calizas tan húmedas más allá de esa fecha. Un sólo dato ha eliminado cincuenta años de prejuicios. Aubert y sus colegas han tenido que utilizar una técnica de datación más sofisticada, llamada “Serie de Uranio”, que también se ha usado recientemente en las cuevas de Cantabria. No data la pintura en sí, sino las capas de calcita que le han caído encima con el paso de los milenios, que tienen uranio (como el agua filtrada de la que proceden). Los resultados fueron publicados por Nature.

Uno de los animales representados es una celebridad local, el babirusa, una especie de cerdo nativo de Indonesia con unos colmillos superiores tan extravagantes que se tuercen hacia arriba horadando la jeta, y tan enormes que parecen un par de cuernos: De ahí su nombre malayo ‘babi rusa’, que significa “cerdo reno”. Los científicos han datado esta pintura en 35.400 años atrás. La otra pintura figurativa corresponde a un animal indeterminado, también parecido a un cerdo, y data de 35.700 años atrás. La pintura rupestre figurativa más antigua de Europa es un rinoceronte de la cueva de Chauvet, en Francia, datado por radiocarbono en 32.400 años.

 

Esto convertiría al babirusa y el cerdo indonesio en plusmarquistas de la Edad de Piedra, pero los expertos consideran que las edades calculadas por carbono deben corregirse al alza en varios miles de años, lo que volvería a dar la medalla al rinoceronte francés. Pero luego están las manos estarcidas. Quienes hayan visitado la cueva de El Castillo en Cantabria estarán familiarizados con ellas: Se trata de unas impresiones de manos humanas ‘en negativo’, que se hacen apoyando una mano sobre la roca y pulverizando sobre ella un pigmento; al retirar la mano, queda su impresión en negativo. Una de ellas en el Panel de las Manos de esa cueva cántabra es la más antigua conocida en Europa, con 37.300 años.

Y aquí sí que ha ganado por goleada una mano estarcida de Indonesia, datada por Aubert en 39.900 años. Cabe preguntarse si una mano estarcida es arte figurativo, o arte en absoluto, pero el caso es que las fechas son las que son. La ‘cosa’ más antigua grabada en la pared de una cueva sigue siendo cántabra: Un disco de pigmento datado en 40.800 años. Puede verse como un premio de consolación, o bien como un primitivo Kandinsky cántabro.

Las dataciones de las cuevas cántabras también se han hecho recientemente con la misma técnica de la serie de uranio, de modo que los datos son comparables directamente. Los espectaculares bisontes de Altamira, así como los renos (el principal alimento de caza de la época, según el recuento de los restos fosilizados), reses, bisontes, caballos, mamuts, osos y felinos que decoran las cuevas francesas y españolas son muy posteriores a todo esto.

Fuente: El País. 8 de Octubre de 2014.

http://www.nature.com/nature/journal/v514/n7521/full/nature13422.html

jueves, 25 de septiembre de 2014

Descubren en China fósiles de una nueva especie de reptil volador



Washington.- Un grupo de científicos anunció este jueves el descubrimiento de fósiles en China de una nueva especie de reptil volador llamado Pterosaurio que vivió hace 120 millones de años. Lo han llamado Ikrandraci avatar, que significa “Ikran dragón”. Los científicos dijeron que parece que Ikrandraci avatar tenía una bolsa en la garganta similar a la de los pelícanos.

Probablemente se alimentaba de peces pequeños de lagos de agua fresca, volando a baja altura por encima del agua y atrapando a sus presas mientras rozaba el agua rápidamente con su mandíbula inferior, dijeron. Incluso puede que haya almacenado los peces en la bolsa, agregaron.

Este Pterosaurio del período Cretácico lucía también un inusual hueso con forma de espada en su mandíbula inferior. Además, el Ikrandraci avatar, cuyos fósiles fueron descubiertos en la provincia china de Liaoning desplegaba unas alas que medían 2,5 metros.

Según la investigación, este animal no tenía cresta en la cabeza como muchos pterosaurios. Detrás de su mandíbula inferior tenía “una estructura con forma de gancho que parece haber funcionado como sostén de la bolsa de la garganta” dijo Kellner, junto con “una serie de dientes buenos y relativamente pequeños para atrapar a los peces”.

Los pterosaurios fueron los primeros vertebrados voladores de la Tierra. Proliferaron desde hace 250 millones de años hasta hace 65 millones de años, cuando fueron exterminados por el asteroide que también condenó a los dinosaurios.

Fuente: Reuters. 12 de Septiembre de 2014.

lunes, 22 de septiembre de 2014

Encuentran restos de nueva especie de dinosaurio en Tanzania



El titanosaurio vivió hace aproximadamente 100 millones de años y sus huesos fueron encontrados en las paredes de un acantilado.

Los restos de unos huesos hallados en Tanzania llevaron al descubrimiento de una nueva especie de titanosaurio, del grupo saurópodo, herbívoros que destacan por su gran tamaño y cuellos largos.

El animal, bautizado como Rukwatitan bisepultus, vivió hace unos 100 millones de años, y sus restos fueron encontrados en un acantilado de la cuenca Rukwa. Para extraer las vértebras, costillas, extremidades y huesos de la pelvis de la pared de la roca, se necesitó la ayuda de excavadores profesionales y mineros del carbón de la zona, explican desde la Universidad de Ohio.

Las patas delanteras de este herbívoro -que habitó la zona durante la mitad del período cretáceo-, medían unos dos metros de altura, de acuerdo al reporte publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology, que habla de los análisis que permitieron a los científicos determinar que se trataba de una nueva especie.

 

Eric Gorscak, autor principal del estudio, señala que “mediante el uso de enfoques computacionales tradicionales y nuevos, hemos sido capaces de ubicar las nuevas especies dentro del árbol genealógico de los dinosaurios saurópodos y determinar su singularidad como especie y describir otras especies con las que está más estrechamente relacionado”.

Aunque la mayoría de los fósiles de titanosaurios se han descubierto en América del Sur (unos 30), muy pocos han sido recuperados desde el continente de África.

“Lo que sabemos de la evolución de los titanosaurios viene sobre todo de los numerosos hallazgos en América del Sur, un continente que se separó de África durante la primera mitad del cretácico superior”, explicó Eric Gorscak, Doctor en Biología de la Universidad de Ohio.

“Con el descubrimiento del Rukwatitan y el estudio de la vecina Malawi comenzamos a llenar un vacío importante”.

Pese a su gran tamaño, el Rukwatitan bisepultus no supera al Dreadnoughtus schrani, ejemplar presentado la semana pasada como el más completo hallado hasta el momento.

Este titanosaurio saurópodo tenía un largo de 26 metros y pesaba 65 toneladas, tanto como una docena de elefantes africanos o más de siete Tiranosaurio Rex. El dinosaurio que habitó Argentina pesaba tanto como 12 elefantes.

Fuente: A. T. D. 9 de Septiembre de 2011.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Descubren fósiles que entregarían nuevas pistas sobre la evolución de los mamíferos



Investigadores del Museo de Ciencias Naturales de Estados Unidos hallaron seis restos de tres especies desconocidas hasta ahora, que ratificarían la fecha en la que se cree habrían surgido los primeros mamíferos.

Londres.- El descubrimiento en China de seis fósiles de tres especies del período Jurásico desconocidas hasta ahora refuerza la idea de que los primeros mamíferos podrían haber surgido en el Triásico, hace unos 200 millones de años, según un estudio publicado hoy en la revista Nature.

La investigación del Museo de Ciencias Naturales de Estados Unidos, encabezada por el paleontólogo Jin Meng, parte del hallazgo de los fósiles de tres especies de haramíyidos, un grupo relacionado con los roedores con gran éxito adaptativo y cuya relación con el origen de los mamíferos ha sido siempre debatida.

Los haramíyidos, explican los científicos, son mamíferos muy antiguos que se cree que estuvieron emparentados con otro grupo extinto de animales llamados multituberculados, relación que podría explicar cómo y cuándo evolucionaron los primeros mamíferos.

Hasta hace poco, a los haramíyidos sólo se les identificaban por sus dientes, si bien la aparición de otros fósiles que presentaban también esqueletos casi completos ha arrojado luz sobre estos vertebrados.

El equipo de investigación de Jin Meng ya presentó en 2013 un análisis del esqueleto de un fósil de haramíyido de más de 160 millones de años de antigüedad que apoyaba la idea de su relación con los multituberculados y situaban el origen de los mamíferos en una época más temprana de lo que se pensaba hasta entonces.

El estudio planteó la posibilidad de que los primeros mamíferos surgieron entre 40 o 50 millones de años antes de lo que siempre se había pensado, muy pronto dentro del Triásico Superior.

Las tres nuevas especies de haramíyidos identificadas en los seis fósiles hallados por los científicos del Museo de Ciencias Naturales de Estados Unidos refuerzan esa teoría y “clarifican nuestro conocimiento” sobre la relación de “este grupo con otros mamíferos primitivos”, destaca la investigación.

Según el texto, los “restos muy bien preservados” de esqueletos y cráneos ofrecen información detallada sobre la morfología de estos haramíyidos y revelan que “estos animales son altamente similares a los multituberculados en muchos aspectos”.

Sin embargo, precisa, ambos organismos “desarrollaron características distintivas propias”, motivo por el que quizás algunos científicos han rechazado su parentesco.

El pasado año, paleontólogos de la Universidad de Bonn (Alemania) informaron del hallazgo también en China de un fósil de haramíyido del Jurásico cuyo estudio les llevó a deducir que no tenían relación con los multituberculados.

Con la nueva información en la mano, Meng propone ahora que ambos grupos evolucionaron a partir de un “antepasado común durante el Triásico Superior”, hace unos 208 millones de años.

También explica que las “divergencias iniciales entre grupos de mamíferos existentes”, como los mamíferos ovíparos por un lado y los marsupiales y mamíferos placentarios por otro, son “muy antiguas”, seguramente anteriores al Triásico.

Fuente: EFE. 11 de Septiembre de 2014.

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Los restos del Dreadnoughtus schrani de la Patagonia: Acaso el dinosaurio más grande conocido (hasta ahora)



Nueva York.- Investigadores que estudian los restos de un enorme dinosaurio le han dado un nombre igual de colosal: Dreadnoughtus, que significa “no le teme a nada”.

Los científicos esperan que sus huesos, inusualmente bien preservados, ayuden a revelar algunos secretos de los animales más grandes que alguna vez vivieron en el planeta.

Cuando la bestia de cuatro patas rondaba en el actual territorio argentino, tenía 25 metros de alto y pesaba unas 65 toneladas. Eso es siete veces el peso de un elefante africano macho. El dinosaurio posiblemente vivió hace unos 75 o 77 millones de años.

Según Kenneth Lacovara, de la Universidad Drexel de Filadelfia, quien halló los restos en la Patagonia argentina en 2005, no se puede afirmar que “sea el dinosaurio más grande que se conozca porque los restos de otras bestias comparables son demasiado fragmentarios como para realizar una comparación directa. Pero hasta ahora es el animal terrestre más pesado cuyo peso en vida se puede calcular mediante una técnica aceptada que analiza los huesos de los miembros superiores”, añadió. Y los huesos indican que estaba creciendo cuando murió.

La criatura, que era herbívora, es descrita en un estudio dado a conocer por la revista científica Scientific Reports.

El dinosaurio llamó la atención de la prensa en 2009 cuando sus restos excavados llegaron en barco a Filadelfia. Desde entonces, Lacorvara y sus colegas realizaron una reconstrucción computarizada tridimensional de los huesos y modelos físicos miniaturizados de partes del esqueleto para investigar cómo se movía el animal.

Una vez estudiados, los restos serán devueltos a la Argentina, donde serán exhibidos en un museo.

Los investigadores llamaron a la criatura Dreadnoughtus schrani; el segundo nombre es un homenaje al empresario estadounidense que financió la investigación. Pertenece a un grupo de dinosaurios apenas conocidos llamados titanosaurios.

Expertos que no participaron del estudio dijeron que los restos eran notables por lo completos y bien conservados, por tratarse de un titanosaurio. Si bien no se halló un cráneo completo, los restos revelan más del 70% del resto del esqueleto.

En Mayo pasado, otros científicos anunciaron el hallazgo de que otro enorme dinosaurio también en la Patagonia y cuyo tamaño es comparable al Dreadnoughtus schrani.

Paul Upchurch, del University College de Londres, cree que el dinosaurio recientemente anunciado y otra especie, el Argentinosaurus, eran todavía más grandes que el Dreadnoughtus schrani. Pero él considera que el Dreadnoughtus schrani es valioso por la combinación de gran tamaño y la integridad de su esqueleto.

Fuente: AP. 4 de Septiembre de 2014.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Hallazgo de fósiles en Orbagnoux, Francia


Insecto acuático fosilizado.


Francia tiene varios afloramientos prehistóricos en la zona del Ródano, pero la fauna que se ha encontrado allí es esencialmente de origen marino, en su mayoría crustáceos y peces. En algunas capas se han hallado huellas de dinosaurios, pero hasta ahora los únicos organismos terrestres encontrados son restos de vegetales que fueron transportados en su día hacia las lagunas jurásicas.

Ahora, por primera vez, los investigadores han encontrado fósiles que corresponden a una nueva especie de insecto acuático, de la familia Mesoveliidae, comúnmente conocidos como “viajeros del agua”. Además, se trataría del ejemplar más antiguo de este tipo, con 150 millones de años.

El hallazgo tuvo lugar en las excavaciones de Orbagnoux (Ain, Francia) durante las campañas de los años 2012 y 2013, donde descubrieron los primeros fósiles de este afloramiento, junto con huellas de las actividades de estos organismos en las hojas y los sedimentos del Ródano.

 
Huella de insectos en una hoja del género Zamites: (A) Impresión,
(B) Contraimpresión. Escala: 10 mm.


Las huellas del viajero del agua encontradas en las hojas de Zamites son una rareza en el registro fósil y también en esta zona. Pero, según explica a este diario el director del estudio, Nel Andre, su hallazgo “aporta una prueba de la existencia de una entomofauna (fauna compuesta por insectos) diversa en las islas rodeadas por estas lagunas jurásicas”. El autor del hallazgo considera que, como este insecto es carnívoro, “sabemos sin duda que los mordiscos en la hoja están hechos por otros insectos”, concluye.

Además, la “exquisita calidad de preservación de los fósiles sugiere que estas rocas pueden escondernuevas piezas que nos ofrezcan datos cruciales para entender la fauna del Jurásico Superior, un importante período de transición en la evolución de los ambientes terrestres durante la diversificación de las plantas angiospermas (plantas con flores) durante el Cretácico Inferior”, explica Andre.

El estudio de este insecto acuático se ha publicado este martes en la revista de divulgación científica PeerJ. El viajero del agua encontrado mide 6 milímetros de largo y se trata del registro más antiguo del linaje de los Gerromorphos, es decir, la familia de los actuales zapateros. Los investigadores creen que “al igual que algunos de sus familiares recientes, este insecto pudo haber vivido en ambientes salobres”.

Fuente: Diario El Mundo. 2 de Septiembre de 2014.